Lo que te dice UltraHumano

Un blog dedicado a expresar….lo que me dé la gana.

De esos momentos incómodos

- “¿Y tu esposo?¿Por qué no vino?” / “Porque murió hace un mes”.

- “¡Uy que bonita barriga! ¿Cuántos meses tiene? / “No estoy embarazada”.

- “¿Y tú cuando es que cumples años?” / “Hace dos meses, gracias por preguntar”.

- “Pero tú te conservas muy bien a los 50″ / “Tengo 40″.

- “Alberto!, hermano que dicha verte, hace mucho que no sabía de tí” / ” Me llamo Andrés”.

- “¿Qué tal esos pobres idiotas que se dejaron estafar? / “Yo perdí medio millón…”

- “Pero…ella está como fea ¿no?” / “Pues hombre no sé….es que es mi hermana…”.

Diciembre 15, 2008 Publicado por ultrahumano | Uncategorized | , , , , , , | Aún no hay comentarios

De los escépticos por deporte.

Yo mismo soy un escéptico. Me gusta dudar de las cosas, “no como entero” y es que creer al pie de la letra en algo nuca es saludable. Incluso desde mi posición de ateo, podría convertirme en el primero de los cristianos si se me presentara una prueba o argumento irrefutable de la existencia de dios. Esto no me hace agnóstico en tanto que cada vez me convenzo más de que dicha prueba no existe.

Sin embargo, el tema de este post va por otro lado. Y va, precisamente, en contra de los escépticos que lo son por puro deporte. Para esos que creen que  dudar significa dejar todo como está, mirar por encima del hombro y burlarse desde las nubes de los demás. Así como sabemos que existieron ciertas civilizaciones que ahora son historia, ¿por qué no contemplar la posibilidad de la existencia de, por ejemplo, la Atlántida, entre muchas otras tierras de leyenda?

Creo firmemente que esos escépticos que se burlan de unos que dijeron haber encontrado huesos de gigantes o que ven en antiguas culturas rasgos “modernos” lo hacen simplemente porque tienen miedo. Miedo de que se derrumbe su statu quo, de que, de un momento a otro, ya el ser humano haya podido convivir con dinosaurios o tener civilizaciones muy avanzadas antes que la nuestra o yo que sé.

El caso es que esta clase despreciable de escépticos le hacen un terrible mal a la ciencia y a la razonabilidad y racionalidad que tanto defienden. Y es que, al despreciar todas estas cosas, al cerrar los ojos ante evidencia que contravierte lo establecido, están, en últimas, retrasando el progreso de esa misma ciencia y emulando a sus odiados dogmáticos.

Parece que se les olvidara la regla de oro de la ciencia; la regla de la causalidad que, entre otras cosas, dice que la regla debe modificarse tantas veces como sea necesario para que se ajuste a los sucesos. No pueden haber excepciones. Así, si un día yo suelto una manzana en el aire y ésta no cae, será necesario replantear toda la teoría de la gravitación. Sólo por un caso. Es lo que hace a la ciencia tal, teniendo en cuenta que, como constructo de la mente humana, no está exenta de la imperfeccíón de su creador (tal y como sucede con la idea de dios).

Yo no digo que debamos considerar como objeto de ciencia cualquier tipo de superchería. Eso no es conveniente. Lo que sucede es que algunas cosas merecen más atención y no la han recibido simplemente por la renuencia de algunos, autodenominados “escépticos” o “científicos” (todo hombre de ciencia es, en mayor o menor grado, un escéptico) que quieren dejarlo todo como está y “mejor no hacer nada porque qué dirían las señoras”.

Digámosle no a los escépticos por deporte. A esos que se vanaglorian de dudar de todo cuando en realidad sólo dudan de “todo-lo-nuevo” o “todo-lo-que-podría-romper-mi-caja-de-cristal”. Esos no son escépticos de verdad por que, si lo fueran, dudarían hasta de lo que parece estar más allá de la duda. Hasta pronto.

Diciembre 11, 2008 Publicado por ultrahumano | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

De la festividad.

juanpabloii

Ayer, 7 de Diciembre de 2008 empezó en mi país, Colombia, a sentirse completamente el “espíritu de la Navidad”. Se celebró lo que aquí se conoce como “día de las velitas” (otro nombre digno de la candidez de un país tan parecido a Macondo), en el que se encienden velas, faroles y se queman fuegos artificiales a todo lo largo y ancho del territorio nacional.

¿Para qué? Bueno, si uno pregunta a las personas más jóvenes, no le contestarán porque ellos ven (vemos) en esta fiesta una forma genial de tener una excusa para emborracharse con los amigos. Los adultos protestantes dirán que es sólo otra herramienta de la Gran Ramera (en efecto, en algo tienen razón y es que la fiesta es católica) y los católicos se dividirán entre los que no tienen ni idea y los que (junto con los más viejos) dirán que se celebra la “Inmaculada Concepción”.

El niño inquieto preguntará entonces qué es la Inmaculada Concepción. Algunos finjirán no haberlo oído, otros aceptarán que no saben y correrán a mirar en Wikipedia (que, por cierto, considero más omnisapiente que dios)  y habrá quienes dirán que es el “hecho” de que Jesús hubiera sido concebido de una virgen sin mancha. 

Sólo los que miraron en Wiki sabrán que el dogma no tiene nada que ver con la gestación del carpintero de Nazareth, sino que se refiere a la creencia de que el alma de María se engendró en dios sin la mancha del pecado original. Promulgado por Pío IX, este nueva imposición fue la perla que coronó un pontificado lleno de exabruptos: este nefasto personaje fue el mismo que condenó la libertad de pensamiento al considerar anatema todo lo que no estuviera consigando en el catequismo, perdió (para fortuna del género humano) los territorios pontificios, condenó los matrimonios civiles entre católicos, boicoteó la creación de Italia y, como si fuera poco y para acabar de completar, decretó la infalibilidad del Papa cuando éste declarase solemnemente sobre algún tema de fe y moral, claro, siempre y cuando estuviere asistido por dios, (como quien dice, siempre que le convenga).

Repito, DECRETÓ LA INFALIBILIDAD DEL PAPA. Eso es sencillamente como seguir sosteniendo a estas alturas del partido que en Irak hay armas de destrucción masiva, que todos los bancos del mundo tienen una solvencia sin precedentes, que Barack Obama es el nuevo Jesús o, incluso, que Jesús nos salvó a todos y que dios existe.

Es, de cualquier forma, interesante observar cómo las cosas no han cambiado mucho y aún hoy la iglesia católica se empeña en creer que pueden leer la mente de una quimera y decir, con toda la desfachatez, que es mejor que la gente se muera de SIDA porque usar preservativos es pecado (sabiendo que sus sacerdotes los usan sin piedad a la hora de cumplir aquel precepto de “dejar que los niños…”). Están a un paso de declararlo dogma de fe con festivo en varios países latinoamericanos y todo.

Concuerdo con los protestantes en que la santa iglesia católica, apostólica y romana (ya no más en su nombre es excluyente), es una parte de la Gran Puta de Babilonia. La otra la conforman esos mismos protestantes junto a los musulmanes, los judíos, las sectas, los budistas y todo aquél que crea en un ojo de Sauron vigilante que nos tiene prometido un lugar de Aburrimiento Eterno y que (en el caso de los cristianos) tuvo que matarse a sí mismo, a través de  su único hijo para aplacar su propia ira y evitar condenar al tormento eterno a los hijos que tanto ama. Au revoir.

Diciembre 9, 2008 Publicado por ultrahumano | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario