Lo que te dice UltraHumano

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De los escépticos por deporte.

Yo mismo soy un escéptico. Me gusta dudar de las cosas, “no como entero” y es que creer al pie de la letra en algo nuca es saludable. Incluso desde mi posición de ateo, podría convertirme en el primero de los cristianos si se me presentara una prueba o argumento irrefutable de la existencia de dios. Esto no me hace agnóstico en tanto que cada vez me convenzo más de que dicha prueba no existe.

Sin embargo, el tema de este post va por otro lado. Y va, precisamente, en contra de los escépticos que lo son por puro deporte. Para esos que creen que  dudar significa dejar todo como está, mirar por encima del hombro y burlarse desde las nubes de los demás. Así como sabemos que existieron ciertas civilizaciones que ahora son historia, ¿por qué no contemplar la posibilidad de la existencia de, por ejemplo, la Atlántida, entre muchas otras tierras de leyenda?

Creo firmemente que esos escépticos que se burlan de unos que dijeron haber encontrado huesos de gigantes o que ven en antiguas culturas rasgos “modernos” lo hacen simplemente porque tienen miedo. Miedo de que se derrumbe su statu quo, de que, de un momento a otro, ya el ser humano haya podido convivir con dinosaurios o tener civilizaciones muy avanzadas antes que la nuestra o yo que sé.

El caso es que esta clase despreciable de escépticos le hacen un terrible mal a la ciencia y a la razonabilidad y racionalidad que tanto defienden. Y es que, al despreciar todas estas cosas, al cerrar los ojos ante evidencia que contravierte lo establecido, están, en últimas, retrasando el progreso de esa misma ciencia y emulando a sus odiados dogmáticos.

Parece que se les olvidara la regla de oro de la ciencia; la regla de la causalidad que, entre otras cosas, dice que la regla debe modificarse tantas veces como sea necesario para que se ajuste a los sucesos. No pueden haber excepciones. Así, si un día yo suelto una manzana en el aire y ésta no cae, será necesario replantear toda la teoría de la gravitación. Sólo por un caso. Es lo que hace a la ciencia tal, teniendo en cuenta que, como constructo de la mente humana, no está exenta de la imperfeccíón de su creador (tal y como sucede con la idea de dios).

Yo no digo que debamos considerar como objeto de ciencia cualquier tipo de superchería. Eso no es conveniente. Lo que sucede es que algunas cosas merecen más atención y no la han recibido simplemente por la renuencia de algunos, autodenominados “escépticos” o “científicos” (todo hombre de ciencia es, en mayor o menor grado, un escéptico) que quieren dejarlo todo como está y “mejor no hacer nada porque qué dirían las señoras”.

Digámosle no a los escépticos por deporte. A esos que se vanaglorian de dudar de todo cuando en realidad sólo dudan de “todo-lo-nuevo” o “todo-lo-que-podría-romper-mi-caja-de-cristal”. Esos no son escépticos de verdad por que, si lo fueran, dudarían hasta de lo que parece estar más allá de la duda. Hasta pronto.

Diciembre 11, 2008 - Publicado por ultrahumano | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

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